17 de junio de 2026
Estimados profesores y estudiantes:
Buenos días.
El tema de mi conferencia de hoy es “Un encuentro con China: la respuesta de la modernización china a la época”. Espero, a través de ella, presentarles una China más completa y real.
I. La historia de China: continuidad, unidad y carácter popular
China posee una historia de cinco mil años de civilización, y la civilización china es la única en el mundo que se ha mantenido sin interrupción y ha perdurado hasta nuestros días. ¿Por qué decimos que son cinco mil años? Porque los hallazgos arqueológicos de la antigua ciudad de Liangzhu, que data de hace 5300 años, con sus enormes murallas, complejos sistemas hidráulicos y una clara diferenciación social. ¿Y por qué afirmamos que es la única que no se ha interrumpido? Porque sus rasgos esenciales —la escritura, los registros históricos, la identidad cultural y la identidad nacional— se han transmitido de generación en generación a lo largo de milenios, sin ser jamás sustituidos por completo por una civilización foránea. Desde la unificación bajo la dinastía Qin en el año 221 a.C., China atravesó más de dos mil años de sociedad feudal. Durante ese período surgieron dinastías unificadas y prósperas como las Tang, Song, Yuan, Ming y Qing, que generaron una economía mercantil floreciente y esplendorosos logros culturales, científicos y tecnológicos. En 1840, estalló la Guerra del Opio. Las potencias occidentales invadieron el país y la corrupción del régimen feudal llevaron a China a convertirse gradualmente en una sociedad semicolonial y semifeudal. En 1931, Japón desató una guerra de agresión contra China. El Partido Comunista de China (PCCh) dio un paso al frente, impulsó activamente la formación del Frente Único Nacional contra la Agresión Japonesa, se convirtió en el pilar fundamental de la Guerra de Resistencia y condujo al pueblo a la primera lucha de liberación nacional coronada con una victoria completa en la historia moderna.
El 1 de octubre de 1949 la República Popular China se fundó. A partir de entonces, China puso fin a más de un siglo de humillación marcada por la invasión y el sojuzgamiento, se convirtió en un país verdaderamente independiente y soberano, y el pueblo chino se puso en pie. Bajo la dirección del Partido Comunista de China (PCCh), el pueblo chino, con unidad de voluntad y trabajo arduo, ha creado los dos milagros del rápido crecimiento económico y la estabilidad social a largo plazo. La nación china ha protagonizado un gran salto: de ponerse en pie, a enriquecerse, y de ahí a fortalecerse.
A partir del XVIII Congreso Nacional del PCCh celebrado en 2012, bajo el liderazgo del secretario general Xi Jinping, el socialismo con peculiaridades chinas ha entrado en una nueva era. China ha cumplido según lo previsto el objetivo de culminar la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y ha resuelto históricamente el problema de la pobreza absoluta. De acuerdo con los planes de China, para 2035 se habrá logrado la modernización socialista en lo fundamental, y en torno a 2050 se habrá culminado la construcción de un poderoso país socialista moderno en todos los aspectos.
La antigua China marchó durante largo tiempo a la vanguardia del mundo y creó logros históricos brillantes y esplendorosos. Hacer realidad la gran revitalización de la nación china se convirtió, de manera natural, en el sueño centenario del pueblo chino. Pero revitalización no significa hegemonía, y a China no le preocupa ser la primera potencia mundial o no. Lo que el Partido Comunista de China siempre ha perseguido es, sencillamente, garantizar una vida mejor para los 1.400 millones de ciudadanos chinos, es decir, impulsar integralmente la gran revitalización de la nación china mediante la modernización china.
II. La modernización china: un camino diferente
Los genes históricos de la civilización china se pueden resumir en la búsqueda de la unidad, el culto al orden y el enfoque en el pueblo, valores que contrastan con las tradiciones occidentales que ensalzan la libertad, fomentan la competencia y otorgan gran importancia al capital. No se trata de que unos sean mejores que otros, pero esta diferencia determina que la modernización china no pueda copiar el modelo occidental, sino que deba seguir su propio camino: una vía de desarrollo basada en las condiciones de China, en beneficio de todo el pueblo y orientada a la cooperación y el beneficio mutuo con el mundo.
La cultura tradicional china sostiene que “cada uno valora su propia belleza y todas las bellezas coexisten en armonía”, y también afirma que “una sola flor no hace primavera, mientras que cien flores en pleno esplendor la traen”. Dado que las civilizaciones humanas siempre han sido diversas, los caminos hacia la modernización también deberían ser, naturalmente, variados. La modernización no debe equipararse a la occidentalización, la europeización o la americanización. Cada país puede y debe seguir un camino de desarrollo acorde con sus propias condiciones.
La modernización china es una modernización de una población de enorme magnitud, superior a la suma de la población de todos los países desarrollados actuales; es una modernización de prosperidad común para todo el pueblo, y no una centrada en el capital ni caracterizada por la polarización entre ricos y pobres; es una modernización que armoniza el progreso material con el cultural y ético, y no una de materialismo desbordante, vacío espiritual, pérdida de fe y deseos materiales desenfrenados; es una modernización de coexistencia armoniosa entre el hombre y la naturaleza, y no una de saqueo desenfrenado de los recursos naturales ni de grave deterioro del medio ambiente. La modernización china es una modernización que sigue el camino del desarrollo pacífico, y no una que oprima a otras naciones de cualquier forma ni saquee sus recursos y riquezas. La modernización china es la primera en la historia de la humanidad que se realiza no mediante guerras, colonizaciones o saqueos, sino mediante la paz, el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo.
III. La economía china:
responder a las expectativas del pueblo mediante el desarrollo
(I) Logros económicos de China
China sigue su propio camino. ¿Y qué tal va ese camino?
Puesto que los aquí presentes son estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas, permítanme mostrarles primero algunos de los principales logros alcanzados por China en el ámbito económico:
Desde 2006, China es el primer país del mundo en reservas de divisas.
Desde 2010, China es la segunda economía mundial y la primera potencia manufacturera.
Desde 2013, China es el primer país del mundo en comercio de mercancías.
Desde 2015, China es el primer país del mundo en producción y venta de vehículos de nueva energía.
En 2020, China culminó la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y resolvió históricamente el problema de la pobreza absoluta.
Mucha gente dice que China es una nueva potencia emergente, como si fuera un país que hubiera surgido de la nada. Pero en Occidente hay un viejo dicho: Roma no se hizo en un día. Hace apenas cuarenta años, éramos un país en el que mucha gente no tenía suficiente para comer. Miremos ahora la planificación estratégica que hay detrás de todo esto.
En 1978 se celebró la Tercera Sesión Plenaria del XI Comité Central del PCCh, que marcó el inicio de la reforma y la apertura. Se propuso trasladar el centro de gravedad del trabajo al desarrollo económico.
En 1982, el XII Congreso Nacional del PCCh planteó por primera vez la necesidad de “construir un socialismo con peculiaridades chinas”.
En 1987 se formuló la estrategia de los “tres pasos”, que establecía resolver el problema de la alimentación y la vestimenta del pueblo chino para 1990, alcanzar un nivel de vida modestamente acomodado para el año 2000 y llegar al nivel de un país medianamente desarrollado para mediados del siglo XXI.
En 1995 se presentó la estrategia de “Revitalización del país mediante la ciencia y la educación”, que dejó claro que el desarrollo de China no dependería de los recursos naturales ni de la mano de obra, sino de la ciencia, la tecnología y la educación.
En 2015 se publicó el plan “Hecho en China 2025”, que estableció con claridad el objetivo de pasar en diez años de ser un gran país manufacturero a ser una potencia manufacturera.
Detrás de esta serie de logros se encuentra la ventaja más distintiva del sistema chino: trabajar con una planificación de largo plazo y perseverar en ella, generación tras generación. El desarrollo nacional no cambia de rumbo con la alternancia del presidente; una vez definida una gran estrategia, se impulsa de manera sostenida durante décadas. A través de una planificación a largo plazo se forja el consenso social, y se lleva al máximo la eficacia del sistema socialista para concentrar fuerzas en la realización de grandes empresas.
(II) Transformación económica y desarrollo impulsado por la innovación
¿En qué se apoya el crecimiento económico de China? En el tránsito del “Hecho en China” al “Creado en China”.
En las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado, las fábricas chinas producían principalmente ropa, juguetes y artículos de uso cotidiano. “Made in China” era sinónimo de barato y de gran volumen. En esa etapa, China resolvió el problema del empleo. Pero teníamos muy claro que fabricando calcetines y juguetes de plástico no lograríamos que un país de más de mil millones de habitantes llegara a ser verdaderamente próspero. Por eso, en los últimos veinte años, China no ha dejado de impulsar la modernización industrial, concretamente en tres aspectos.
Primero, el paso de la importación de tecnología a la asimilación, absorción y reinnovación. Tomemos como ejemplo el tren de alta velocidad chino. Al principio importamos locomotoras de Alemania y Japón, pero el objetivo final nunca fue depender de la importación de trenes completos, sino establecer un sistema integral de investigación y un sistema tecnológico propio. Hoy, China concentra más de dos tercios del kilometraje total de trenes de alta velocidad en operación en todo el mundo.
Segundo, el paso de la fabricación de gama baja a la modernización de toda la cadena industrial. Tomemos como ejemplo los vehículos de nueva energía. Nunca nos conformamos con ensamblar vehículos, sino que innovamos de manera autónoma, investigamos y dominamos las tecnologías clave de baterías, motores y control electrónico, y creamos un ecosistema completo que abarca desde los materiales de la fase inicial hasta las infraestructuras de recarga en la fase final. Este no es el éxito de una empresa aislada, sino el resultado de la confluencia de políticas industriales, demanda de mercado y acumulación tecnológica.
Tercero, resolver problemas concretos del desarrollo mediante la tecnología. China es un país de vasto territorio. En las zonas rurales y apartadas, el difícil acceso a medios de transporte y a la información obstaculizaba su integración en el mercado nacional. La economía digital ha aportado la solución. Los pagos electrónicos han reducido las barreras para las transacciones, y el comercio electrónico y la logística permiten a los agricultores de las zonas más remotas vender sus productos agrícolas en todo el país. Cientos de millones de personas han accedido directamente a la era digital.
La transformación económica de China no es una simple mejora industrial, sino el proceso de un país en desarrollo que se esfuerza por romper el bloqueo en la gama baja y avanzar hacia los segmentos medios y altos de la cadena global de valor. Es un camino difícil, pero de él depende que los 1.400 millones de chinos puedan vivir mejor. Para que el crecimiento económico sea sostenible y para que más personas compartan los frutos del desarrollo, tenemos que recorrerlo.
(III) Reforma y apertura y las zonas económicas especiales
¿Cómo se puso en marcha la transformación económica de China? El punto de partida fue Shenzhen.
Hoy Shenzhen es una metrópolis de talla mundial, repleta de altos edificios y empresas tecnológicas por doquier. Pero hace apenas cuarenta años era una pequeña aldea de pescadores con no más de treinta mil habitantes. En 1980, China decidió establecer allí la primera zona económica especial, precisamente por su cercanía a Hong Kong. Queríamos abrir una ventana para mirar el mundo exterior, y también que el mundo nos viera a nosotros. Así se inició una profunda exploración sobre el camino del desarrollo.
China no ha seguido el camino de la industrialización por sustitución de importaciones, ni ha confiado plenamente en que el mercado resuelva todos los problemas. Las zonas económicas especiales de China optaron por una tercera vía: no nos encerramos para practicar la sustitución ni renunciamos a la capacidad rectora del gobierno. Aprendimos a competir en la apertura, construimos capacidades en la competencia y tomamos en nuestras propias manos la iniciativa del desarrollo.
Comenzando por Shenzhen, China se integró activamente en el mercado global. Este proceso fue doloroso. Al principio, las empresas chinas no tenían ni idea de cómo manejarse con las reglas internacionales, y la calidad de los productos, el nivel de gestión y la eficiencia productiva estaban muy por detrás. Pero fueron precisamente la presión y la competencia generadas por la apertura las que obligaron a las empresas a aprender, forzaron la mejora de las instituciones y nos impulsaron a superarnos.
Shenzhen es el experimento más exitoso de esta lógica. Empezó con la manufactura de gama baja, recibiendo las industrias manufactureras transferidas desde Hong Kong. Luego pasó de los juguetes a los electrodomésticos, de los electrodomésticos a los productos electrónicos, y de estos a lo que tenemos hoy: 5G, drones y vehículos de nueva energía. Actualmente, el PIB de Shenzhen supera por sí solo al de toda Grecia. Huawei, Tencent, DJI, BYD: todas estas marcas globales nacieron aquí.
La apertura no significa renunciar a la autonomía, y la competencia no es una catástrofe. Para un país en desarrollo, el verdadero desafío no es qué hacer ante la entrada del capital extranjero, sino si es capaz de aprender a competir en la apertura y desarrollar sus propias capacidades en esa competencia. La experiencia de China consiste en aprovechar las oportunidades de la apertura y, al mismo tiempo, mediante políticas industriales contundentes y una fuerte inversión en educación, transformar la presión de la apertura en el motor del desarrollo autónomo.
(IV) La erradicación de la pobreza en China
¿Para quién es el desarrollo? Para todo el pueblo.
En lo profundo de las montañas de Hunan se encuentra la aldea de Shibadong, cuyo nombre significa “Dieciocho Grutas”, donde en 2013 el ingreso anual per cápita no llegaba a los 300 dólares. La aldea carecía de caminos en condiciones, no tenía industria, los jóvenes emigraban en busca de trabajo y solo quedaban los ancianos y los niños, en casas muy deterioradas. Los fondos para la mitigación de la pobreza se transferían de nivel en nivel, pero no siempre llegaban a los más pobres.
El 3 de noviembre de 2013, el secretario general Xi Jinping presentó allí por primera vez el importante concepto de la “alivio de la pobreza con precisión”.
¿En qué consiste las precisiones? Primero, en la identificación precisa. Se investigó casa por casa: cuántos miembros tiene la familia, cuánta tierra posee, si hay enfermos, si los niños pueden costearse los estudios. A quienes cumplían los criterios de pobreza se les abrió una ficha y se les incluyó en el sistema, con información pública y transparente, para que nadie pudiera falsear los datos.
Segundo, la ayuda precisa. Se aplicaron medidas específicas según las causas de la pobreza. A quienes carecían de cualificación técnica se les ofreció formación; a quienes les faltaba capital se les concedieron microcréditos; quienes vivían en zonas inhabitables fueron realojados en asentamientos con mejores condiciones; y para quienes habían caído en la pobreza por enfermedad, la cobertura sanitaria funcionó como red de protección. No se trató de repartir dinero o bienes sin más, sino de crear las condiciones para que los pobres pudieran mejorar sus vidas.
Tercero, la evaluación precisa. Para que un distrito pobre dejara de ser considerado como tal, no solo se miraban los datos económicos, sino sobre todo el grado de satisfacción de la población. Entidades independientes realizaban encuestas puerta a puerta, y cuando se detectaba algún fraude, se exigían responsabilidades con rigor.
A finales de 2020, los últimos 832 distritos pobres de China habían salido de la pobreza, y cerca de cien millones de habitantes rurales empobrecidos habían superado esa condición. Todos ellos tienen garantizadas la alimentación y la vestimenta, así como la educación obligatoria, la atención médica básica, la seguridad de la vivienda y el acceso al agua potable. El ingreso anual per cápita de Shibadong pasó de menos de 300 a más de 3.000 dólares.
Cuando el desarrollo se centra verdaderamente en el pueblo, el rincón más pobre se convierte en el lugar que más preocupa al país. China ha alcanzado con diez años de antelación el objetivo de reducción de la pobreza fijado por la ONU para 2030, ha hecho una importante contribución a la causa mundial de la reducción de la pobreza y ha proporcionado una solución china para que otros países en desarrollo lleven a cabo esta tarea.
IV. La gobernanza política de China:
las instituciones como garantía del desarrollo
Gobernar un país como China, de larga historia, enorme población y vasto territorio, es una tarea sistémica sumamente compleja. Sin un núcleo dirigente fuerte y firme, resulta muy difícil ejercer una visión de conjunto y coordinar a todas las partes. El Partido Comunista de China es precisamente ese núcleo, y su ejercicio prolongado del poder proporciona al país un entorno de desarrollo estable y sostenido.
¿Cómo funciona esta gobernanza? Mediante reformas constantes para adaptarse a las necesidades del desarrollo. En el plano económico, impulsamos reformas orientadas al mercado, mejoramos el clima de negocios y permitimos que todo tipo de empresas compitan en condiciones de equidad. En el plano político, desarrollamos la democracia popular de todo el proceso, para que la población tenga cauces de participación y retroalimentación en la toma de decisiones. En el plano del Estado de derecho, perfeccionamos el ordenamiento jurídico para que la gobernanza social se rija por normas claras. Al mismo tiempo, el Partido Comunista de China profundiza sin cesar en su autorrevolución, a fin de estar siempre a la altura de su responsabilidad de liderazgo.
V. La protección ecológica y ambiental de China:
las aguas cristalinas y las verdes montañas son cordilleras de oro y plata
En el ámbito de la protección del medio ambiente, el secretario general Xi Jinping ha planteado el concepto de que “las aguas cristalinas y las verdes montañas son cordilleras de oro y plata”. Proteger la ecología es, en sí mismo, desarrollar la economía.
En las décadas pasadas, la búsqueda de un rápido crecimiento económico nos pasó, en su momento, una pesada factura ambiental. La niebla tóxica cubría las ciudades, los ríos se contaminaban y en algunas zonas la ecología se degradó. Por eso mismo tomamos conciencia más temprano de que el desarrollo no puede hacerse a costa del medio ambiente. Si más de mil millones de personas siguieran quemando carbón, el planeta no lo soportaría. Virar hacia las energías limpias es una necesidad imperiosa. Hoy, China ha construido el mayor sistema de energías limpias del mundo. La capacidad instalada en energía hidroeléctrica, eólica y solar ocupa el primer lugar a nivel global. En 2025, la proporción de la generación eléctrica procedente de fuentes renovables en China ya ha superado un tercio del consumo total de electricidad.
En los últimos cinco años, China ha construido el mercado de comercio de emisiones de carbono más grande del mundo y lo ha mantenido en funcionamiento de manera estable, cubriendo más del 60% de las emisiones de carbono del país. Asimismo, se lanzó el mercado de reducción voluntaria de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que ha aumentado significativamente la fuerza impulsora y la vitalidad innovadora para el desarrollo verde.
China se ha comprometido ante el mundo a esforzarse por alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060. Como referencia, la Unión Europea prevé 71 años entre el pico y la neutralidad de carbono. La intensidad de la reducción de emisiones y la velocidad de la transición de China serán insólitas en la historia de la humanidad. Lo hemos dicho, y trabajaremos duro para cumplirlo.
VI. La diplomacia y la apertura al exterior de China:
un país en desarrollo, una oportunidad para el mundo
El desarrollo y la prosperidad de China no se han cimentado en la acumulación de riquezas mediante la colonización y el saqueo, ni en la expansión de poder a través de la trata de esclavos o los tratados desiguales, ni en la creación de una hegemonía monetaria para beneficiarse del resto del mundo. Dependemos, en cambio, del trabajo esforzado del pueblo chino y de la cooperación basada en el beneficio mutuo con nuestros socios de todo el mundo.
(I) La comunidad de futuro compartido de la humanidad y la iniciativa de la Franja y la Ruta
Impulsar la construcción de la comunidad de futuro compartido de la humanidad es una de las exigencias esenciales de la modernización china, y la construcción conjunta de alta calidad de la Franja y la Ruta constituye su importante plataforma de práctica. La iniciativa de la construcción conjunta de la Franja y la Ruta surgió en China, pero sus oportunidades y frutos pertenecen a todo el mundo. Todos los proyectos se deciden mediante consultas entre China y los países socios, se construyen juntos y sus resultados se comparten.
Desde su formulación, la iniciativa de la Franja y la Ruta ha dado fructíferos logros. La cooperación en el marco de la Franja y la Ruta se ha extendido del continente euroasiático a África y América Latina. Más de 150 países y más de 30 organizaciones internacionales han suscrito documentos de cooperación para la construcción conjunta de la Franja y la Ruta. Se han celebrado tres ediciones del Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional y se han creado más de 20 plataformas multilaterales de cooperación en ámbitos especializados. Un gran número de proyectos emblemáticos y de proyectos “pequeños pero hermosos” que mejoran el bienestar de la población han echado raíces.
(II) Cooperación entre China y América Latina
En el ámbito de la cooperación entre China y América Latina, en 2025 el volumen del comercio bilateral alcanzó los 549 mil millones de dólares, duplicándose con respecto a una década atrás. Desde la creación del Foro China-CELAC en 2015, la cooperación práctica en todos los terrenos entre China y América Latina se ha desarrollado con rapidez, y la iniciativa de la Franja y la Ruta se ha articulado en profundidad con las estrategias de desarrollo de la región.
El 13 de mayo de 2025, China celebró en Beijing la IV Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, en la que el presidente chino Xi Jinping anunció que, junto con la parte latinoamericana, pondrá en marcha cinco grandes proyectos, que abarcan el comercio, la inversión, la agricultura, la infraestructura y los intercambios culturaless. China está dispuesta a buscar junto con América Latina el desarrollo, y a construir conjuntamente la comunidad de futuro compartido China-América Latina .
(III) Cooperación amistosa entre China y Ecuador
China y Ecuador son países amigos, socios estratégicos integrales y participantes en la construcción conjunta de la Franja y la Ruta. China es el segundo socio comercial de Ecuador, su mayor socio comercial en productos no petroleros, su principal fuente bilateral de financiamiento y una importante fuente de inversión extranjera directa. Las empresas chinas invierten y emprenden negocios en Ecuador, generando cerca de 8.000 empleos directos y más de 15.000 empleos indirectos.
En mayo de 2024 entró oficialmente en vigor el Tratado de Libre Comercio entre China y Ecuador; en julio de 2025 se implementó oficialmente el reconocimiento mutuo de los programas de Operador Económico Autorizado (OEA) entre ambos países; y en junio de 2025, los presidentes de los dos países fueron testigos de la firma del plan de cooperación para impulsar conjuntamente la construcción de la Franja y la Ruta. El comercio bilateral entre China y Ecuador, y en particular las exportaciones ecuatorianas hacia China han entrado progresivamente en una vía de alta velocidad.
Hoy, las rosas ecuatorianas pueden llegar desde las faldas del volcán Cayambe hasta los consumidores chinos en solo tres días. Productos agrícolas de calidad como el camarón y el banano, a través de las nuevas rutas marítimas de COSCO Shipping, llegan directamente a Shanghai en apenas 27 días vía el puerto de Chancay en Perú, lo que reduce en diez días el tiempo de transporte anterior. Una serie de documentos de política, de carácter mutuamente beneficioso e inclusivo, se han traducido finalmente en bienestar concreto para las empresas y los ciudadanos de ambos países.
VII. El significado de la modernización china para el mundo
China ha elegido un camino propio, un camino que no es cerrado ni excluyente, sino abierto y compartido. Hemos demostrado que este camino es viable y sólido. La razón fundamental por la que el Partido Comunista de China es capaz y el socialismo con peculiaridades chinas es bueno radica, en última instancia, en que el marxismo funciona, y el marxismo adaptado a las condiciones chinas y a nuestra época funciona.
La modernización nunca equivale a la occidentalización. Cada país tiene el derecho de elegir el camino de desarrollo que mejor se adapte a su historia, su cultura y sus condiciones. China lo ha logrado, y Ecuador y los países de América Latina también pueden hacerlo.
La modernización china ha traído al mundo oportunidades reales y tangibles. China está dispuesta a trabajar junto con Ecuador y con los demás países de América Latina, apoyándose mutuamente y contribuyendo al éxito recíproco en sus respectivos caminos de desarrollo. China desea unir sus manos con todos los países para impulsar la construcción de la comunidad de futuro compartido de la humanidad y crear juntos un futuro mejor.
Estimados estudiantes, ustedes son el futuro de la amistad entre China y Ecuador. Espero que el intercambio de hoy les haya sido de ayuda para conocer China, y los invito a que, cuando tengan oportunidad, viajen a China y conozcan con sus propios ojos un país real.
Muchas gracias.





